Pensaba que los cruceros no eran para mi, pues me equivocaba, hace poco volví de: “Brisas del Mediterráneo” de Pullmantur y he de reconocer que ha sido ¡una maravilla! Posiblemente uno de los motivos que lo hizo tan especial fue la compañía, un #minubetrip lleno de nuevos amigos, risas y mucho por descubrir.
¿Dónde estuvimos?
Partimos de Barcelona, donde pudimos pasear por Las Ramblas, la Sagrada Familia, visitar infinidad de puestos del Mercat de Sant Josep – La Boqueria, dulce – salado – dulce – salado, estuve indecisa todo el tiempo…

¡Embarcamos!
Nuestro primer destino: el puerto de Villfranche, un pueblecito francés con mucho encanto donde reinan las flores, las casas con colores acogedores y las cuestas, ideal para perderse, literalmente.
Continuamos con una excursión a Montecarlo – Mónaco: lujosos hoteles y casinos, es como lo imaginaba, hay todo eso y más. Recorrimos parte del circuito del Gran Premio de Mónaco, daban ganas de meterse en un deportivo y ¡pisar a fondo el acelerador! pero eso no lo hicimos, no en este viaje.
Un imprescindible, visitar la Place du Palais para disfrutar del las espectaculares vistas a ambos lados del palacio.

Próxima parada, Florencia: preciosas calles, monumentos espectaculares, la Catedral, el Battistero, el Campanile, la Piazza del Duomo y cómo no, la Galería de la Academia para ver la imponente escultura del David de Miguel Ángel.
Paseamos por el famoso Ponte Vecchio, el puente de piedra más antiguo de Europa y sí, lo que dicen es cierto, hay cientos de candados a lo largo de todo el puente y no, no puse ninguno…

Seguimos y amanecemos en Cicitavecchia: ¡¡Roma!! la ciudad eterna, la ciudad del amor, de la historia, de las tiendas, de la comida, la ciudad que lo tiene todo. Sobra decir que me encantó, me hubiera gustado quedarme allí una larga temporada.
Sé que en un día no da tiempo a ver mucho, pero pudimos conocer il Colosseo, la Fontana di Trevi, la Basilica Papale di San Pietro in Vaticano, Piazza di Spagna, Piazza Navona… si no conoces Roma, esta visita te servirá para saber que quieres volver.

Nápoles, dimos un breve paseo por la ciudad, pero creo que lo mejor que pudimos hacer fue visitar las ruinas de Pompeya, aunque parece ser que Ercolano era una excursión muy recomendada.
Me resultó muy curioso ver lo avanzados que estaban en Pompeya antes de ser arrasada por el Vesubio. Aun hoy se puede ver lo bien organizadas que estaban las calles con “pasos para peatones”, bancos y teatros, ¡hasta comercios de comida rápida!

Última parada: Túnez, llegamos y directos al Zoco, a ¡regatear! visitamos una Medina y callejeamos por sus diminutas travesías.
Tomamos el autobús dirección Sidi Bou Said, un pueblo en blanco y azul con unas vistas inmejorables al Mediterráneo. No nos podíamos ir sin hacer una parada obligada en una de sus coloridas tiendas.

Navegación de vuelta: el día lo aprovechamos para disfrutar del barco, con el “todo incluido” siempre hay un restaurante abierto, un bar para tu cocktail preferido e infinidad de opciones para divertirte: rocódromo, pista de pádel, piscina, jacuzzi, gimnasio, tiendas, casino, teatro… ¡¡de todo!! Llegamos a puerto al día siguiente temprano y practicamente necesitaba otra semana para descansar, pero mereció la pena.
Gracias a todo el #minubetrip y al equipo de Pullmantur por permitirnos vivir una semana para recordar.
¿Volver a un crucero? #loveo pero con una compañía como la que tuve